La percepción del tiempo varía según la edad y la emoción. En la infancia, los veranos parecen interminables, mientras que en la edad adulta, el tiempo parece pasar más rápido. La atención y la curiosidad juegan un papel importante en esta percepción.

A medida que envejecemos, nuestra forma de experimentar el tiempo cambia. Se puede encontrar más información sobre este tema en la publicación de El País América, que explora la ciencia detrás de nuestra percepción del tiempo y cómo cambia a lo largo de nuestra vida.