El presidente y su equipo más cercano consideraban la posibilidad de convocar elecciones desde el jueves por la tarde. En ese momento, comenzaron a saber que Junts se opondría, lo que generó dudas sobre la situación de la izquierda. A pesar de estas incertidumbres, siempre se consideró que convocar elecciones era la mejor opción.

La decisión de avanzar en el proceso electoral se tomó después de evaluar la situación política. El presidente y su núcleo duro estaban convencidos de que era necesario dar este paso. Para obtener más información sobre este proceso, se puede consultar la publicación original, que ofrece detalles adicionales sobre la toma de decisiones y el contexto político.