Las autoridades israelíes enfrentan acusaciones de adoptar medidas para debilitar la vida en un territorio ocupado. Se les culpa de utilizar una combinación de tácticas para lograr este objetivo. La violencia y las restricciones a la movilidad son algunas de las herramientas que se les acusa de emplear.

Además, se les acusa de aplicar medidas económicas que afectan negativamente a la población. Un informe detalla cómo estas acciones pueden tener un impacto significativo en la existencia de un grupo colectivo. Más información sobre estas acusaciones puede encontrarse en la fuente original.