La supervivencia de la especie ha estado ligada a las preferencias gustativas. Huir del sabor amargo y buscar lo dulce y umami ha sido un mecanismo de defensa. Esto se debió a que, en la prehistoria, los sabores amargos solían estar asociados con sustancias tóxicas, mientras que los sabores dulces y umami estaban relacionados con alimentos nutritivos.
La industria de los ultraprocesados ha aprovechado esta preferencia natural para crear productos que nos atraen. Sin embargo, esto puede tener consecuencias negativas para nuestra salud. La industria utiliza estos sabores para hacer que sus productos sean más atractivos y adictivos.
Para obtener más información sobre cómo las papilas gustativas nos han salvado en el pasado y cómo la industria de los ultraprocesados las utiliza en nuestra contra, se puede consultar la publicación original.
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